Diagnóstico de la Hepatitis C

El diagnóstico de la hepatitis C puede ser un duro golpe, y a veces trae consigo muchas preocupaciones. Cada persona reacciona de manera diferente. Hay personas que se enfadan, otras están confusas o consternadas. Todas ellas son reacciones comprensibles. Tener una actitud positiva puede ayudar: considera las posibilidades de vivir con la enfermedad. El tratamiento de la hepatitis C es muy posible.

Hablar sobre la Hepatitis C

Abordar el aspecto emocional del diagnóstico de la hepatitis C puede ser tan difícil como vivir con las consecuencias físicas. Para algunas personas que acaban de recibir su diagnóstico, es importante que busquen apoyo. Esto se puede hacer:

  • Haciendo preguntas a tu médico o profesional sanitario para saber más acerca de la hepatitis C.
  • Hablando con alguien que haya tenido la enfermedad: ¿cuáles son sus experiencias, y cómo ha llevado esta persona la afección del hígado?
  • Hablando con un trabajador social o psicólogo.
  • Haciéndose miembro de la asociación de pacientes.

Ser abierto/-a 
sobre tu diagnóstico
A menudo, cuesta darse cuenta de las implicaciones del diagnóstico. Algunas personas prefieren actuar como si no pasase nada, mientras que para otras la lucha tan sólo acaba de comenzar. Un diagnóstico es algo muy personal. Si quieres o no hablar de ello, depende completamente de ti.

Es importante saber que la hepatitis C no es algo de lo que avergonzarse. Cuando a uno le detectan una infección de hígado, puede resultar difícil. Mantenerse positivo/a, ayuda. Hay un obstáculo en tu camino, pero vivir con este impedimento no es imposible. Existen todo tipo de maneras de solicitar ayuda en tu entorno.

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