Infección de hígado causada por el virus de la hepatitis C

La hepatitis C es una infección severa del hígado que en algunos casos puede llegar a producir lesiones hepáticas (fibrosis) y enfermedades hepáticas (cirrosis hepáticas). El hígado funciona como un filtro que depura la sangre. Para comprender la influencia que la hepatitis C puede llegar a tener sobre tu salud, es práctico saber algo más acerca del funcionamiento del hígado.

Funcionamiento del hígado.

El hígado es el órgano interno de mayor tamaño en el cuerpo humano, y funciona como un filtro que se asegura de que te mantengas sano.

El hígado produce sustancias que tienen una importancia esencial en el cuerpo, como grasas y proteínas, tiene un importante papel en la gestión de la energía, y convierte las sustancias nocivas en inocuas. El hígado es capaz de recuperarse por sí mismo.

Si se extirpa una parte del órgano, el resto vuelve a crecer. Siempre que el hígado no resulte excesivamente dañado y tenga un tamaño suficiente. Cuando un hígado que no funciona correctamente, las sustancias nocivas se eliminan con menos facilidad en la sangre, y se crean y almacenan menos sustancias necesarias.

Dolor en el hígado.
El hígado está situado a la derecha del estómago, detrás de las costillas, y en personas adultas tiene un tamaño similar al de una pelota de fútbol. Cuando se tiene la hepatitis C, puede sentirse dolor en el hígado (o en la zona), molestias en el hígado o una sensación desagradable en el vientre. El dolor y molestias vagas en el lugar o en el área del hígado son algunos de los síntomas de la hepatitis C.

El virus de la hepatitis C

La hepatitis C (VHC) es causada por el virus ARN, un virus cuyo material genético utiliza ARN. Este virus es diferente al de la hepatitis A y B. Además de causar daños en el hígado, El virus de la hepatitis C puede afectar a otros órganos. Esto hace que aparezcan las denominados síntomas extrahepáticos. La hepatitis C se conoce desde 1989, y desde 1992  la sangre que se dona en los Países Bajos para transfusiones de sangre se analiza para detectar la presencia del virus de la hepatitis C.

Reducir la carga del hígado.

Hay varias cosas que puedes hacer para reducir en lo posible la carga del hígado en caso de infección y ayudar a su curación. Cuando se tiene una infección hepática, no es adecuado beber alcohol. Se recomienda seguir un estilo de vida saludable con suficiente ejercicio. Consejos para ayudar a tu hígado:

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